Cristalino

  1. Al final, me pierdo :(


    Eme — March 2, 2008 @ 10:42 am
  2. 1984 es ge-ni-al. Me gustó el relato, voy a empezar a apretarme los ojos más seguidos al punto de ver escenas de películas yo también, después te cuento si me funcionó.


    Agustina — March 3, 2008 @ 6:04 pm
  3. Buenísimo, Forke. Me reí a carcajadas al llegar al final; mejor dicho, cuando comprendí el final Que no fue en primera instancia, no, tuve primero que liberar la mente de la idea de que pudiera existir algo “serio” en esto de apretarse los ojos… que… ¡pero por favor, una escena de Brazil! Eso debería haberme hecho recapacitar… jejejeje … al fin y al cabo, uno, como cualquiera, en la niñez se dedicó a ver qué veía cuando apretaba los ojos (y si era posible no respirar, eso, también)… ¡no una escena de una película, eso nunca!

    Breve, un diálogo verosímil, el miedo de uno, el otro intentando ser “didáctico”… y la medialuna allí, esperando, esperando… Sabés, podría decir ¡ah, pero Parquedad, y Líneas Rotativas y…! Tonterías. Hay cuentos para pensar y otros, como éste, para sentir el puro goce de divertirse con un trozo de literatura bien escrita. ¿Quién dijo que los primeros son más importantes que los segundos? Pues… yo, no.

    Extraigo un par de líneas forkianas hasta la médula:
    “—¿Escuchaste alguna vez de alguien que se haya estallado los ojos?”
    (cualquier hijo de vecino, como la abajo firmante, hubiera escrito: “de alguien a quien le hubieran estallado los ojos”. Por supuesto, tu línea es mucho mejor)

    “Para eso están los amigos, y los oftalmólogos.” Joyita.

    Un abrazo,
    Esther
    PD: ¿viste Brazil y leíste 1984? (juajuajuajuajua)


    Esther — March 29, 2008 @ 12:43 am