Acanomás

  1. Un saludo admirado, Capeletto.

    Regreso con más tiempo.

    Un abrazo,
    Esther


    Esther — December 19, 2007 @ 1:14 pm
  2. Nunca más pido banana split.

    Excelente cuento.

    Marcela


    Anonymous — January 1, 2008 @ 5:38 pm
  3. Dos planos superpuestos.

    Primer plano, el superficial, es el discurso de un ¿dirigente? de una republiqueta bananera. Expresión que significa: pobre país sudaca, colonia casi inevitable… ¡vaya si conocemos estas republiquetas bananeras! El primer párrafo y las líneas intercaladas acentúan este plano. Plano sarcástico al máximo, irónico al máximo, llevado hacia una exageración de estereotipos para remarcar el sarcasmo.

    En este plano, el discurso es, quizás, atemporal, adimensional. Sin embargo, hay ligeras menciones que lo vuelven reconocible por un argentino. Decretar por decreto, en un discurso, el fin de una era y el inicio de otra completamente distinta… la negación del desabastecimiento… Y la joya de la corona:
    “… ni Yanquis, ni Marxistas: ¡Bananistas!”

    Creo que es la frase más ácidamente irónica que he leído en estos meses de vida foral. Un saludo, Forke, por esta línea.

    El segundo plano. ¿Qué está diciendo, en verdad, en su discurso?

    Él decide aprovechar el problema bananero mundial, y centrar todo el país en un único producto de consumo y exportación. O más bien, aprovecharlo como excusa para hacer lo que quería hacer: controlar el país en forma completa. Y para ello… para ello… Veamos: Eliminación de la producción de cualquier otro producto, de los servicios, de la propiedad individual, de la moneda; todo insumo que no sea una banana. Y:
    “Nosotros nos encargamos. “
    Eso, me hace ingresar en un cuento de terror. Es ominoso, lapidario. Todos esclavos. Eso. Todos esclavos.

    Y además. El corazón de esta nueva forma social:

    “todo ciudadano entre 5 y 17 años es desde este momento propiedad estatal y por consiguiente un trabajador Bananista en potencia”

    “La edad de jubilación obligatoria, en lugar de unos exagerados e injustos 65 años, será de unos cómodos y más razonables 18 –exceptuando, claro, el personal necesario para el control infantil y todo dirigente indispensable para el Bananismo.”

    “cada infante proporcionará a su familia una renta jugosa, directamente proporcional a la cantidad de materia banánica que logre cosechar o empaquetar –quienes aún no hayan engendrado descendencia serán rentados por la bondad Bananista por un plazo máximo de seis meses.”

    ¡Por todos los dioses! Los niños son propiedad del estado, porque ellos son la mano de obra productiva. A los 18, se convierten en “descartables”, son jubilados, dejan de pertenecer a la producción. ¿Y de allí en más? Salvo los dirigentes y otros beneficiarios del sistema, ¿qué sucederá con ellos? No pueden trabajar en ninguna otra cosa, porque sólo existirá el cultivo de bananas. No pueden conseguir sustento de ninguna otra forma que no sea por “regalo dadivoso” del Estado. Y el Estado les entregará su sustento en función de la capacidad de producción de los niños de la familia.
    O sea: después de los 18, te queda un único camino: convertirte en una máquina reproductora. Debes reproducirte, porque entonces tus hijos te asegurarán el sustento. Si no es así, te morirás de hambre, de falta de medicamentos, de falta de agua, de lo que sea. Porque el Estado benévolo es el que administra la renta familiar, y lo hace “calculando”. Toda la sociedad se convierte en una inmensa máquina reproductora, que tiene como objetivo producir niños para que sean los trabajadores que producirán las bananas.

    Los incapaces de reproducirse, por edad, por enfermedad, por causas genéticas, por lo que fuera, serán desechados como inútiles a la sociedad, morirán.

    En una generación, el estado tiene controlado completamente al país, de una forma absoluta. Porque la masa trabajadora, además, está constituida por aquellos que menos posibilidades tienen de discutir el sistema, simplemente por su escasa edad.

    Has creado otras sociedades terribles, Capeletto, pero ésta… ésta se lleva las palmas. Es una pesadilla. Y surge simplemente de llevar hasta las últimas consecuencias elementos que han existido y existen en las sociedades reales. La “confiscación” de los niños por parte del estado, para ser educados de acuerdo a ciertas pautas. La explotación infantil. El deseo de poder de los dictadores. La visión despiadada de ciertas teorías político-económicas, que consideran al ser humano como un mero eslabón en la cadena de la producción y comercialización “eficiente”.

    Con, claro, un par de toques originales. No se utiliza a los niños como mano de obra barata (cuestión que no es necesario suponer imaginación literaria): se define que son la clase trabajadora, y la única clase trabajadora; los jóvenes y adultos no forman parte de esta clase. No recuerdo haber leído o escuchado de un planteamiento de esta naturaleza.

    No puedo menos que recordar que la dependencia del adulto con respecto a la nueva generación es cotidiana y real en un ámbito inhóspito, ya sea inhóspito por “salvaje” (el viejo no puede cazar, requiere del joven para susbsistir) o por “civilizado” (el abuelo o el adulto echado de su trabajo necesitan del hijo o del nieto para subsistir). Pero aquí, tenemos un “ámbito civilizado” … en el cual se legisla abiertamente esta dependencia, forzándola. Me parece original.

    Me gusta la estructura del texto. Un breve párrafo inicial (contando quién es el dictador de turno) y un breve párrafo final (contando quiénes son sus “súbditos”). El peso del relato recae sobre un discurso, cortado sólo por líneas breves, que remiten a un narrador que “juzga” el discurso (un oyente, asumo). Esas líneas le dan aire al texto, sin distraer la atención de él. Sí, me gusta el recurso.

    “Amasa las palabras por días, las mastica por horas, y cuando llega el momento justo, las unta sobre todos sus televidentes” Una imagen excelente.

    “Los niños serán depositados con cariño en sectores agrícolas, aprovechando su fuerza para cultivar, cuidar y cosechar el nuevo dínamo económico; las niñas, por su reconocida capacidad organizante, estarán dulcemente a cargo de las fábricas reestructuradas,”
    Depositados con cariño /estarán dulcemente a cargo de
    ¿Cómo se te ocurren estas cosas, Capeletto?

    La última línea es muy, pero muy buena. Cierra todo el relato, y conecta con ese mundo que se iniciará al día siguiente. La imagen del niño es lo que le da esfericidad al texto.

    Cariños,
    Esther


    Esther — January 5, 2008 @ 4:49 am
  4. Capeletto, acabo de leer el cuento de nuevo, ahora más extenso… y totalmente diferente, en estructura y en historia.

    Un saludo, no admirado, sino admiradísimo.

    Es, sin dudas, excelente.

    Un abrazo,
    Esther


    Esther — January 13, 2008 @ 4:39 am
  5. Hola… es la 3 vez que escribo y nunca se sube.
    Era para decirte que si querés pases por mi blog: elhormiguerodelarte.blogspot.com o elhormigueroilustrado.blogspot.com

    Me encantan tus cuentos! sobre todo Líneas rotativas.

    Saludos!


    El Hormiguero — January 25, 2008 @ 2:16 am