Líneas rotativas

  1. Sencillamente, buenísimo.


    JUAN — October 22, 2007 @ 2:05 pm
  2. Buenas! Acá estoy. ya iré leyendo los cuentos, que ya te dije que me parecieron buenísimos.
    besos!


    Elisabeth — November 2, 2007 @ 1:18 am
  3. Aquí vamos. Algo deshilvanado el comentario, eso sí.

    Primero: Líneas rotativas, una primera parte que introduce en contexto, y un único caso que constituye toda la historia, en partes separadas por los “internos”. Me fascinó: simple, limpio, fácil de captar y original. Obviamente que no se consigue todo eso junto de casualidad. Hay que saber.
    Los párrafos debajo de los subtítulos: constituyen en conjunto una descripción precisa (e irónica) de la estructura social del Organismo; son una historia en sí mismos. Basada en el lugar del cubículo y sus comodidades (cosa que es bastante obvia), en la forma de ingreso de la llamada, si suena o titila la luz (aquí, suspiro yo ¡qué buen detalle, éste!) y el estado del cuaderno (aquí, mi suspiro se convierte en: ¿pero alguna vez se me ocurrirán estas cosas a mí?)

    Segundo: los diálogos son los mejores que te he leído, lejos, y eso es decir bastante. Bueno, claro, si los diálogos fallaran, el cuento fallaría…y no te diría que es bueno, entonces… no importa, aunque sea redundante, señalo que los diálogos son excelentes.

    Interpretemos.
    “Cada piso del Organismo está dividido en cincuenta cubículos iguales; en cada cubículo se acomoda, como puede, un teléfono, una silla y su operario; en la cabeza de cada operario resuenan, todo el tiempo, fragmentos de las palabras que el Supervisor General necesitó gritar en los días de entrenamiento: “
    Bien, bien. En el primer párrafo ya está dicho dónde estamos, y está dicho de una forma bastante particular, no convencional: el operario es un mueble más. Yo, lector, vengo con los 50 cubículos iguales, que eso ya es ¡brr!, corre un escalofrío, cincuenta cubículos iguales…pero de pronto “una silla y un operario”. Listo, no hay más nada que decir. Pero sí hay algo: la cabeza del operario es un lugar donde resuenan palabras, como si fuese una radio. Ësa es la imagen que se me vino a mi cabeza.
    Me gusta mucho este primer párrafo; está cuidadosamente logrado. Muy cuidadosamente.

    Ingresamos al discurso del Supervisor General.

    Y allí, uno se encuentra con los elementos… con todos, o casi todos. El discurso que enciende de orgullo ¡ustedes forman parte de la crema de la crema!; que llama a la emoción ¡salvamos, somo humanitarios!; que se dirige coloquialmente (Bueno, compañeros, eso es todo, bienvenidos a la gran familia). También, con cuestiones prácticas, bien pragmáticas: quédense tranquilos, en ese manual tienen todo lo que necesitan. Con el toque del discurso motivador: innoven, que eso les será reconocido, sean creativos y llegarán lejos en el Organismo. Oye, esto me gusta. Es tan creíble…son así, estos discursos seudo-propagandísticos.

    Sí, ya sé, no se me pasó por alto ¡por favor, si es el nudo!
    “¡Sí, amigos, los únicos capaces de sostener una línea nacional de ayuda al suicida sin cargo! “ Sin cargo. Gratis. Línea de ayuda al suicida, por supuesto, gratis.

    Y al final:
    “Bueno, compañeros, eso es todo, bienvenidos a la gran familia… ¡ah! y una cosa más: en el anexo incluimos las características y tarifas de cada paquete de ayuda sostenida -opcional- para suicidas. De sus ventas globales dependen sus salarios. A más suicidas en tratamiento, más dinero a fin de mes.”
    ¡Uau! Gratis las pelotas. Salvar los suicidas es un negocio fenomenal. Ne-go-cio. Armado para ganar dinero. Muy bien armado. Suena a una “organización humanitaria”, que aprovecha un nicho legal para hacerse de pingues ganancias. Son eficientes; sus empleados corren como galgos detrás de la liebre de las ventas; poco gasto de mantenimiento (ni siquiera estufas para todos), de seguro no hay impuestos a pagar, y no necesitan invertir en publicidad para crear una necesidad ficticia en los consumidores: la necesidad del suicidio aparece, de cualquier forma. Los consumidores del producto están, siempre.
    Y nadie los controla.

    Como siempre, Agustín, todo un gusto leerte
    Esther


    esther — November 3, 2007 @ 5:44 pm
  4. jajajajaja genial
    queda algo con lo que no se lucra?
    me encanta pasar por acá, y de paso aprovecho para saludarlo :D (era el 10, no? :s)
    un beso ^^


    jime — November 10, 2007 @ 4:10 pm
  5. Enhorabuena.

    Sinceramente,

    M


    Eme — November 28, 2007 @ 8:21 pm